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La fiesta del Plástico

Antes de la pandemia, parecía que el mundo iba encaminado a cumplir con los ODS, cada día había más gente sensibilizada con el planeta, más empresas comprometidas con su entorno y su personal, iban por el camino de la sostenibilidad.

Pero tras la llegada de la pandemia, todas aquellos proyectos que tenían un espíritu propio se han visto empañados por la luz enceguecedora del COVID-19, frente a todo lo que antes tenía prioridad, hasta el apoyo e incentivo al emprendimiento sostenible, a la conservación, la circularidad y la economía verde.

Se han visto suspendidos, hasta nuevo aviso, hasta que la situación de alarma termine o hasta que haya  una vacuna, frente a todos estos supuestos, el más realista sería el de la vacuna, pues estamos todos condicionados a realizar nuestras actividades mediante la socialización e interactuación entre seres humanos, actividades que nos ponen en riesgo de un eminente contagio el cual puede acabar mal o no, pero con un efecto incierto pero que nos llena de temor.

El mismo motivo por el que nos vemos aislados socialmente, es el que está generando la producción a gran escala de residuos plásticos, haciendo una breve encuesta entre personas de mi entorno, en la actualidad estamos generando más residuos plásticos que en el 2019, la necesidad de comprar alimentos que hayan tenido menor contacto con el ambiente exterior.

Por si alguien con la enfermedad lo pudo haber tocado o estornudado sobre él, está creando un comportamiento que inconscientemente nos obliga a adquirir productos que estén cubiertos por plástico; la verdura, la fruta del supermercado, el pan que viene en bolsa de papel, por si acaso lo metemos en una bolsa plástica, no vaya a ser que se nos contamine con otros productos del carrito o en la caja, hasta los guantes que usamos allí -que ahora sí que lo usamos- son de plástico.

Personalmente siempre he estado contra el uso excesivo de este material, pero el otro día me preguntaba dónde podría encontrar un paquete de harina con envoltura plástica, pues el empaque de papel me resultaba un poco complicada la desinfección, luego reflexioné y vi que estamos aplicando la conocida frase “El fin justifica los medios”, pues estamos “evitando” el contagiarnos y para ello estamos sobrepoblando el planeta de plástico, sin darnos cuenta que estos residuos también son el enemigo y la situación se agrava cuando no hacemos la correcta segregación.

Llegando a este punto, también es importante mencionar los dichosos y tan protectores residuos, hijos adoptivos del COVID-19, los guantes y las mascarillas, de los primeros es más que evidente el material del que está hecho, pero muchos ponen en duda que las mascarillas sean tan contaminantes, pues déjenme decirles que lo son, ya que están hechos de polipropileno que es un polímero termoplástico que es utilizado en una amplia variedad de aplicaciones que incluyen empaques para alimentos, tejidos, equipo de laboratorio, componentes automotrices y películas transparentes y por si fuese poco las mascarillas también traen sus empaque individual, adivinen de que material, si! Ese mismo.

Si bien es cierto este par de elementos son un mal necesario en estos momentos, ya sea para darnos una falsa seguridad o para realmente protegernos, lo cierto es que el mundo no está preparado para ello, y se nota en la falta de acción de los gobiernos ya que no le están prestando la más mínima importancia a este enemigo silencioso, que cuando todo esto acabe, seguro que querrán ponerle un apósito sobre un tremendo tumor, pero ya será tarde.

A mi opinión se deberían de implementar en las ciudades contenedores especiales para depositar los guantes y mascarillas, con el fin de que estos residuos no vayan a parar al mar, o afuera de los centros de salud, o en los parques públicos. Volviendo a la crítica constructiva, también debería considerarse, desde ya, el apoyo a los emprendedores que propongan una solución o tecnología que ayude a procesar estos residuos para convertirlos en otros que los devuelvan a la vida útil, es momento de invertir más en una economía verde.

Tengo un recuerdo no muy lejano donde se buscaba como acabar con los residuos plásticos, o en como mitigar el daño que ya ha causado; no perdamos las ilusiones, no le restemos importancia, ya sabemos que poner de lado al tema del plástico es solo posponer y empeorar una situación que no puede retroceder, pero si disminuir y parar.

Para ello las empresas deben seguir en su camino de sostenibilidad, optar por una alternativa más saludable, no solo es más económico, sino que asegura una larga vida de prosperidad económica. Y la población, debe continuar sensibilizada y recordar que la aparición de una prioridad mayor no desaparece la de un peligro latente; menos plástico y una segregación correcta en su actuar diario.

El planeta nos lo da todo, gratis y a manos llenas, seamos recíprocos y si no podemos dar todo por igual, esforcémonos por hacer lo mejor y lo correcto para nuestra madre tierra y para un buen futuro de nuestros hijos.

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